España enfrenta las consecuencias de un nuevo temporal que dejó cuatro personas fallecidas, más de mil rescates y comunidades enteras bajo el agua. La DANA Adam golpeó con especial fuerza las provincias de Valencia y Alicante, donde las lluvias torrenciales desbordaron ríos, arrastraron vehículos y obligaron a familias a refugiarse en los techos de sus viviendas. Las víctimas mortales se registraron en Barcelona, Sagunto y Oliva, mientras los equipos de emergencia utilizaron helicópteros y embarcaciones para auxiliar a personas atrapadas por las inundaciones.
La magnitud del temporal quedó reflejada en los registros de lluvia: localidades como Forna y Pego acumularon alrededor de 700 litros por metro cuadrado en 48 horas, una de las precipitaciones más intensas de la historia reciente de la Comunidad Valenciana. En Oliva, cerca de 2,000 personas fueron evacuadas de siete campamentos turísticos. Más de 100,000 estudiantes quedaron sin clases y 145 municipios estuvieron sujetos a restricciones de movilidad. La Generalitat contabilizó 1,713 incidentes, entre inundaciones, rescates y daños en infraestructuras.
Las autoridades valencianas anunciaron el levantamiento de todos los confinamientos ante la mejoría de las condiciones meteorológicas. También ordenaron retirar progresivamente a la Unidad Militar de Emergencias, aunque permanecen operativos de vigilancia y dos albergues para las familias que todavía no pueden regresar a sus hogares.