A través de un comunicado, el gobierno de Costa Rica reiteró su preocupación por el cierre de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes en Nicaragua, después que el presidente Daniel Ortega asegurará que no permitirá procesos electorales que puedan poner en riesgo la continuidad del oficialismo.

En el escrito, el gobierno de Laura Fernández no reconoció las elecciones generales celebradas en Nicaragua en 2021 por la ausencia de condiciones y garantías democráticas. Asimismo, reafirmó que continuará respaldando la realización de comicios libres, transparentes, plurales y democráticos en el país vecinos.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países permanecen limitadas al nivel consular desde 2018, cuando el entonces presidente costarricense, Carlos Alvarado, decidió no nombrar embajador en Managua debido a la represión contra opositores y manifestantes por parte del Gobierno nicaragüense.
Mientras tanto, la respuesta de Nicaragua no se tardó y en un comunicado solicitó que no se intervenga en asuntos internos, porque Nicaragua no es su provincia.