El congreso de Honduras aprobó por mayoría que los asesinos de policías y jueces sean castigados con cadena perpetua.
La medida forma parte de la política de mano dura contra el crimen organizado del presidente conservador Nasry Asfura, que emula la guerra antipandillas de su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele.
Hasta ahora, la legislación preveía 30 años de cárcel como máxima condena.
“Es para grupos terroristas, maras, pandillas que han atentado y han dañado al pueblo hondureño. Eso es. No es por temas políticos. No es por temas de administración pública. Va dirigido para las maras y pandillas y estos grupos terroristas”, dijo Tomás Zambrano presidente del Congreso Nacional de Honduras.

Otra de las medidas aprobadas es que las autoridades podrán ingresar a inmuebles sin necesidad de orden judicial si sospechan que al interior de las viviendas se puedan ocultar miembros de pandillas. Además, quienes porten tatuajes alusivos a maras serán acusados de asociación terrorista, penado con una condena de entre 30 y 40 años en prisión.
«Porque estas reformas son las reformas más duras, más agresivas, que alguna vez un Congreso nacional haya aprobado con una sola intención y es recuperar la paz y la tranquilidad de todos los hondureños», Kilvett Bertrand, congresista del Partido Nacional de Honduras

En Honduras operan las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, a las que se relaciona con el narcotráfico y la alta tasa de homicidios en el país, cuatro veces mayor que el promedio global.