La megarreforma económica impulsada por el presidente chileno José Antonio Kast, tuvo luz verde en el Congreso de Chile este martes, luego que los legisladores aprobaran casi en su totalidad el contenido de la propuesta mediante la que la actual administración busca atraer más inversión al país.

Congresistas de la oposición se resisten a la iniciativa, asegurando que solo favorece al sector más rico y que reduce los presupuestos estatales para ayudas sociales.

La izquierda también critica el congelamiento de las condiciones tributarias por 20 años para las inversiones que superen los 350 millones de dólares y la obligación de reembolsar gastos de inversión a las empresas a las que la justicia les revoque sus permisos ambientales.

«Esta reforma es totalmente nefasta para todos nosotros. En lo que es la naturaleza, más que nada. Y bueno, cosas tan simples como la salud, la educación, las ayudas sociales que han aportado mucho y que ha costado muchísimo también sostener durante muchos años», señaló al ser entrevistada Maria Cáceres, una ciudadana chilena.

La propuesta de Kast incluye varios beneficios tributarios, como una rebaja gradual del impuesto a la renta de las grandes empresas, del 27% al 23%, cercano al promedio de los países desarrollados.

«Me gusta la reforma porque creo, a mi parecer, que es una iniciativa que no está ideologizada y va en apoyo a muchas empresas y a las pymes, que son las más importantes — son las que tienen, absorben la mayor mano de obra acá en Chile. Y creo que va a ser una inyección económica importante. Eso es lo que uno ve en cierta medida a través de los diarios y las noticias. Y creo que Chile necesita esa inyección porque han habido fuga de capitales que realmente hay que invitarlos a que regresen», opinó por su parte el chileno Manuel Inostroza.

Para frenar algunas rebajas tributarias, la oposición anunció que acudirá al Tribunal Constitucional, lo que podría retrasar la promulgación de la ley.

La medida significará un giro en la política económica del país ya que desde el 2014, la discusión económica y tributaria en Chile siempre había estado enfocada en un aumento en la tasa de impuestos.