Las fuertes lluvias que golpeaban la ciudad de Azumino, en la prefectura japonesa de Nagano, antecedieron a un violento flujo de lodo y rocas que dejó aisladas a unas 390 personas. El desprendimiento ocurrió la noche del sábado en una zona montañosa y bloqueó la única carretera que conecta con el complejo termal Nakabusa Onsen, también utilizado como punto de acceso para excursionistas que se dirigen al monte Tsubakuro, en los Alpes japoneses.
La fuerza del flujo de escombros alcanzó un afluente del río Nakabusa y arrastró un puente de aproximadamente 10 metros de longitud, dejando la carretera completamente interrumpida. Entre los aislados se encuentran huéspedes de tres establecimientos de alojamiento, turistas y montañistas que permanecían en la zona. Hasta el último reporte, la Policía de Nagano no había informado de muertos ni heridos.
Las autoridades comenzaron este domingo los trabajos para recuperar el acceso y durante la tarde instalaron un puente provisional que permitió iniciar el descenso de algunas de las personas atrapadas. Aunque los reportes confirman que hubo fuertes precipitaciones desde horas antes del desastre, las autoridades continúan evaluando las condiciones del terreno y el alcance de los daños causados por el flujo de lodo.