El rey Carlos III y la reina Camila llegaron este lunes a Washington para una visita de Estado de cuatro días, considerada una de las más sensibles de su reinado, en medio de tensiones diplomáticas entre Reino Unido y Estados Unidos y bajo un fuerte dispositivo de seguridad tras un reciente ataque durante una cena oficial a la que asistía el presidente Donald Trump. La pareja real aterrizó en la base conjunta Andrews, cerca de la capital estadounidense, donde fue recibida con honores antes de iniciar una agenda de alto perfil.

El viaje busca reforzar la llamada “relación especial” entre Londres y Washington, afectada por diferencias recientes sobre política exterior, incluida la posición británica frente a la guerra en Oriente Próximo y las tensiones dentro de la alianza atlántica. La visita coincide además con la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos, un hecho cargado de simbolismo para la monarquía británica.

Durante su estadía, Carlos III tiene previsto reunirse con Trump en la Casa Blanca, participar en una cena de Estado, pronunciar un discurso ante el Congreso y viajar a Nueva York para rendir homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. También se contemplan actividades en Virginia vinculadas a temas ambientales y comunitarios, una agenda alineada con causas que el monarca ha defendido durante décadas.

La visita representa para Londres una oportunidad de suavizar diferencias con la administración Trump; para Washington, una ocasión de proyectar estabilidad tras el incidente de seguridad que elevó las alertas en la capital estadounidense. Pese a las tensiones, el Palacio de Buckingham mantuvo el viaje, subrayando el peso diplomático de la visita real.