Al menos ocho policías murieron y otros fueron presuntamente secuestrados después de que hombres armados emboscaran un vehículo que transportaba agentes hacia el estado de Zamfara, en el noroeste de Nigeria, donde debían proporcionar seguridad durante unas elecciones primarias al Senado.

El ataque ocurrió en la carretera que conecta Sokoto con Gusau, capital de Zamfara, cuando los agentes viajaban en un autobús de transporte público. Según medios locales, los atacantes interceptaron el vehículo y abrieron fuego contra los policías, provocando varias muertes.

Fuentes policiales indicaron que los agentes se dirigían al municipio de Kaura Namoda, donde el partido gobernante, Congreso de Todos los Progresistas (APC), celebraba elecciones internas para seleccionar a su candidato al Senado por el distrito de Zamfara Norte.

También se investiga el paradero de varios policías que habrían sido secuestrados durante la emboscada. Hasta el momento, ninguna organización ha reivindicado la autoría del ataque.

La región noroccidental de Nigeria enfrenta desde hace años una grave crisis de seguridad provocada por bandas criminales conocidas localmente como «bandidos», responsables de asesinatos, secuestros masivos, extorsiones y ataques contra comunidades rurales.

Estas organizaciones operan principalmente en los estados de Zamfara, Sokoto, Katsina y Kaduna, donde aprovechan la limitada presencia de las autoridades para controlar territorios, exigir pagos a agricultores y comerciantes y obtener dinero mediante secuestros.

La violencia representa un desafío para el Gobierno nigeriano, que también enfrenta una prolongada insurgencia yihadista en el noreste, enfrentamientos entre agricultores y pastores en el centro del país y tensiones separatistas en el sureste.