Rapados, vestidos con uniformes naranja y bajo estricta vigilancia policial. Así ingresaron los primeros 123 reclusos al Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO), la nueva megacárcel de Costa Rica inspirada en el modelo penitenciario del presidente salvadoreño Nayib Bukele. El traslado comenzó el lunes 26 de octubre en el complejo La Reforma, en Alajuela. 

La prisión, inaugurada el 14 de octubre por la presidenta Laura Fernández, tuvo una inversión de 33 millones de dólares y está diseñada para albergar hasta 5,100 internos en cinco módulos de máxima seguridad. Cada uno contará con 17 celdas para 60 personas, cámaras de vigilancia permanente, controles de acceso y agentes apostados en puntos estratégicos. El ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, aseguró que el objetivo es impedir que narcotraficantes, sicarios y cabecillas criminales continúen operando desde las cárceles. El Gobierno también proyecta reducir la sobrepoblación penitenciaria del 59% al 15% cuando el complejo alcance su capacidad máxima.

Costa Rica se suma a los países que han tomado como referencia la política penitenciaria de Nayib Bukele. La influencia de este modelo también ha llegado a Bolivia, Ecuador, Honduras y Argentina donde han planteado medidas de seguridad inspiradas en la estrategia de Nayib Bukele.