El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, presentó su renuncia este martes, casi una semana después del choque de dos trenes de alta velocidad en Urda, provincia de Toledo, que dejó 69 personas fallecidas y decenas de heridas, en una de las mayores tragedias ferroviarias registradas en el país.

Puente anunció su decisión durante una comparecencia ante el Congreso de los Diputados, donde reconoció la gravedad de la situación y sostuvo que no podía continuar al frente del Ministerio después de dos accidentes ferroviarios de gran magnitud ocurridos durante el mismo año.
Las condiciones de seguridad ferroviaria han sido objeto de cuestionamientos por los ciudadanos españoles. Las críticas han alcanzado al presidente Pedro Sánchez.
En enero, otro accidente ocurrido en Adamuz, provincia de Córdoba, dejó 46 personas fallecidas, lo que incrementó las críticas sobre los sistemas de prevención y supervisión del transporte ferroviario.

Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para determinar las causas del accidente de Urda. Entre las hipótesis examinadas figuran posibles fallas en los sistemas de señalización y en los procedimientos de control de circulación, aunque todavía no se han establecido responsabilidades definitivas.
El Gobierno español anunció un paquete de ayudas económicas para las víctimas y sus familiares, mientras continúa la investigación sobre las circunstancias del choque.