Miles de elefantes marinos murieron en las remotas islas Heard y McDonald, territorios australianos del océano Índico, a causa de un brote de gripe aviar que también afectó a otras especies silvestres.
Las islas, ubicadas a unos 4 mil kilómetros al suroeste de Australia continental y sin presencia humana permanente, fueron inspeccionadas por científicos durante una expedición realizada en octubre de 2025.

A su llegada, los investigadores encontraron numerosos cadáveres de animales distribuidos en distintas zonas del archipiélago. Los análisis genéticos confirmaron la presencia de la cepa H5 de gripe aviar, responsable de la muerte de focas, pingüinos y aves marinas. Se trata de la primera detección del virus en uno de los territorios externos de Australia.
Según el Programa Antártico Australiano, las crías de elefante marino fueron las más afectadas, con unas 13 mil 300 muertes registradas entre octubre de 2025 y enero de 2026. Los especialistas estiman que el virus llegó en agosto de 2025 a través de animales salvajes infectados procedentes de las islas Crozet, ubicadas a unos 1.500 kilómetros de distancia.

El hallazgo ha reforzado la preocupación de la comunidad científica por la expansión de la gripe aviar hacia ecosistemas remotos y especies altamente vulnerables.