Este miércoles, el presidente Donald Trump anunció un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones, que entrará en vigor este sábado. Sin embargo, algunas naciones enfrentarán gravámenes aún más altos a partir del 9 de abril. China será la más afectada, con un arancel del 34%, seguida por la Unión Europea con un 20% e Israel con un 17%. Además, los vehículos fabricados en el extranjero estarán sujetos a un impuesto del 25%.
Desde la Rosaleda de la Casa Blanca, Trump defendió su decisión alegando que Estados Unidos ha sido explotado por otros países durante décadas, poniendo como ejemplo a la Unión Europea, quien les ha impuesto aranceles de hasta casi 40%, algo que le parece absurdo. Trump califico este dia como el «Día de la Liberación» para la economía estadounidense. Según el mandatario, estos aranceles serán clave para fortalecer la industria nacional y aumentar la recaudación fiscal.
La respuesta internacional no tardó en llegar. Desde la Unión Europea, el presidente de la comisión de Comercio, Bernd Lange, criticó la medida, calificándola de injustificada e ilegal. Advirtió que la UE tomará represalias con acciones «proporcionadas y decisivas» para proteger su economía. «Para los ciudadanos de a pie, este no es el ‘Día de la Liberación’, sino el ‘Día de la Inflación'», sentenció Lange.
Los efectos de esta decisión aún están por verse, pero los expertos advierten que podría desatar una nueva guerra comercial con consecuencias globales. Con la UE y China ya evaluando sus respuestas, el mundo espera si este nuevo capítulo en el proteccionismo estadounidense impulsará la economía local o desatará una escalada de represalias que impacte el comercio internacional.