En horas de la madrugada de este jueves, Kiev fue el blanco de los ataques que lanzó sin piedad el Ejército de Rusia. Según el gobierno ucraniano fueron 629 misiles y decenas de drones los que alcanzaron la capital, matando al menos 15 personas y 28 heridas.
Tras el ataque, socorristas llegaron al lugar para sofocar las llamas y encontrar a sobrevivientes entre los escombros de los edificios residenciales y comercios destruidos.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy lamento la situación y expresó en redes sociales:
«Estos misiles y drones de ataque rusos son hoy una respuesta clara a todos en el mundo que, durante semanas y meses, han estado pidiendo un alto el fuego y una diplomacia real. Rusia elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones. Elige seguir matando en lugar de poner fin a la guerra. Y esto significa que Rusia todavía no teme las consecuencias. Rusia todavía se aprovecha del hecho de que al menos una parte del mundo hace la vista gorda ante los niños asesinados y busca excusas para Putin».
Moscú aseguró que atacó instalaciones militares, aunque la mayoría de las víctimas fueron civiles. La comunidad internacional condenó la ofensiva, que coincide con el estancamiento de los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra, por ejemplo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron expresó:
«629 misiles y drones en una noche sobre Ucrania: este es el deseo de paz de Rusia. Terror y barbarie. Más de una docena de muertos, incluidos niños. Áreas residenciales e infraestructura civil atacadas. Las oficinas de la Delegación de la Unión Europea y del British Council dañadas. Francia condena en los términos más enérgicos posibles estos ataques crueles y sin sentido. Apoyo total al pueblo ucraniano, profunda compasión por todas las familias en duelo».
Mientras tanto, el presidente de España, Pedro Sánchez dijo:
«Cada agresión de Rusia en esta guerra injusta es un nuevo golpe contra la paz. El ataque a una misión diplomática es una nueva violación flagrante del derecho internacional».