Un tribunal federal de apelaciones en Estados Unidos dictaminó que el expresidente Donald Trump no tenía autorización legal para imponer la mayoría de sus aranceles globales bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977. Según la corte, esa legislación no otorga facultades al Ejecutivo para establecer gravámenes a las importaciones, una atribución que corresponde al Congreso.
Aunque la decisión declara ilegales los aranceles, el tribunal permitió que se mantengan vigentes de manera temporal hasta octubre, mientras la administración Trump prepara un recurso ante la Corte Suprema. Además, ordenó a una instancia menor analizar si las empresas que ya pagaron estas tarifas podrían recibir reembolsos.
La resolución representa un golpe jurídico significativo para la estrategia comercial de Trump, que durante su mandato utilizó los aranceles como herramienta central de presión frente a socios y rivales económicos.
En respuesta, Trump criticó duramente el fallo y lo calificó como una decisión “altamente partidista”. Advirtió que revertir sus medidas sería una “catástrofe para el país” y prometió mantener su política arancelaria como parte de su visión de “hacer a Estados Unidos fuerte y poderoso de nuevo”.