Las elecciones de medio mandato en EE. UU. comenzaron a definir el panorama político rumbo a los comicios presidenciales de 2028. Los resultados legislativos, que favorecieron la recuperación del Congreso por parte del Partido Demócrata, también reactivaron las expectativas sobre quiénes podrían disputar la candidatura de ambos partidos para suceder al presidente Donald Trump.

En el Partido Republicano, las principales figuras que suenan como posibles candidatos son el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio. Vance lidera las preferencias entre los posibles aspirantes y podría buscar el respaldo de Trump para competir por la nominación.

Aunque mantiene vínculos con el movimiento MAGA, ha mostrado diferencias con algunas decisiones del mandatario, especialmente respecto a la guerra contra Irán.

Por su parte, Rubio ha ganado protagonismo al frente de la diplomacia estadounidense y figura entre los posibles sucesores de Trump, quien incluso lo ha mencionado como una opción para continuar su proyecto político.

En las filas demócratas destacan la exvicepresidenta Kamala Harris, quien podría intentar nuevamente llegar a la Casa Blanca tras perder las elecciones de 2024; el senador por Georgia Jon Ossoff, fortalecido por su reciente victoria electoral, y el gobernador saliente de California, Gavin Newsom, conocido por sus constantes enfrentamientos políticos con Trump.

Sin embargo, Newsom ha señalado que no competiría si Harris decide presentar nuevamente su candidatura.

Aunque todavía no hay candidaturas oficiales, estos nombres comienzan a perfilar una disputa que podría marcar el rumbo de la política estadounidense durante los próximos dos años. Los republicanos y demócratas buscan posicionar a sus posibles sucesores en la Casa Blanca.