Las autoridades sirias dijeron que al menos seis personas, entre ellos tres niños, murieron en bombardeos ocurridos el lunes en el sur del país, luego de que Jordania afirmara que atacó a «organizaciones terroristas» tras un mortal «atentado» yihadista contra una iglesia ortodoxa griega.

Las autoridades jordanas habían prometido reaccionar con firmeza ante ese ataque sin precedentes contra los cristianos del reino, ocurrido el viernes cuando hombres armados abrieron fuego durante un funeral y mataron a nueve personas, antes de huir.

Tras anunciar la detención de los tres atacantes la madrugada del lunes, informaron por la noche que habían llevado a cabo ataques aéreos en el sur de Siria.

Estas operaciones «destruyeron varias posiciones terroristas» y mataron o hirieron a «numerosos miembros» de organizaciones vinculadas, según el ejército jordano, a los autores del ataque.

Por su parte, las autoridades sanitarias sirias de la provincia de Daraa (suroeste) informaron, en un comunicado, de «seis mártires, entre ellos tres niños y una mujer», al revisar a la baja un balance anterior de ocho muertos.

La Defensa Civil siria confirmó ese saldo y agregó que otro ataque en la provincia vecina de Suwayda había matado a un hombre.

«No se registró ninguna coordinación previa con la parte siria respecto a la operación militar», indicó un comunicado del gobierno sirio difundido por la agencia Sana.

La autoridad siria de fronteras y aduanas anunció el cierre del paso fronterizo de Nassib, conocido como Jaber del lado jordano, «debido a las circunstancias actuales», y suspendió todo «tráfico de pasajeros y comercial en ambos sentidos».

Con nueve muertos y 25 heridos, el ataque a la iglesia de San Jorge, en la localidad de Hammoud (sur), fue enérgicamente condenado por las autoridades de Jordania, donde los cristianos representan alrededor del 3% de los 11 millones de habitantes.

«Este país debe seguir siendo un oasis de seguridad y estabilidad», insistió el director de Seguridad Pública, Abdalá Maaytah, tras el anuncio de la detención de tres sospechosos el lunes por la mañana.

Los hombres, miembros de una misma familia y calificados como «terroristas», fueron detenidos en una casa abandonada de la gobernación de Karak, de la que depende Hammoud, donde se habían atrincherado.