La Policía colombiana encontró más de 4.200 aletas de tiburón ocultas en costales dentro de un local dedicado a la venta de mariscos en la región del Pacífico. Según la Fiscalía, las piezas podrían pertenecer a más de 1.000 tiburones y tendrían un valor aproximado de 190.000 dólares.

De acuerdo con las investigaciones, el cargamento sería enviado primero a Ecuador y posteriormente a Hong Kong, donde estas partes de tiburón se comercializan para el consumo humano. Entre las especies identificadas figuran el tiburón martillo y el tiburón zorro, ambas amenazadas.
Durante el operativo fue detenido William Leonardo de la Cruz, señalado por las autoridades como uno de los principales traficantes de aletas de tiburón en Colombia. La Fiscalía le imputó cargos por aprovechamiento ilícito de recursos naturales y tráfico de fauna.

Las autoridades recordaron que la pesca ilegal puede ser castigada con hasta nueve años de prisión en Colombia.
La senadora Andrea Padilla condenó el hecho y pidió sanciones severas para los responsables, mientras continúan las investigaciones para determinar cómo operaba el comercio ilegal y quiénes más podrían estar involucrados.