Textiles y prendas de vestir, hilos y telas, azúcar y café figuran entre los principales productos que El Salvador exporta hacia Estados Unidos, de acuerdo con datos del Banco Central de Reserva (BCR). Algunos de estos bienes podrían quedar exentos del nuevo arancel del 10% anunciado por Washington, aunque la lista definitiva de productos beneficiados aún no ha sido publicada.
Estados Unidos y El Salvador mantienen una estrecha relación comercial desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA-DR) en 2006. Esa relación se fortaleció a finales de 2025, cuando ambos gobiernos anunciaron un Marco para un Acuerdo de Comercio Recíproco, con el objetivo de eliminar barreras comerciales y ampliar el acceso de productos salvadoreños al mercado estadounidense.
Sin embargo, en febrero de 2026, la política arancelaria del presidente Donald Trump sufrió un revés después de que la Corte Suprema de Estados Unidos determinara que buena parte de los aranceles globales impuestos por la administración eran inconstitucionales, al considerar que este tipo de medidas corresponde aprobarlas al Congreso.
Tras ese fallo, la Casa Blanca modificó su estrategia y recurrió a investigaciones realizadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para imponer nuevos aranceles relacionados con el combate al trabajo forzado.
Como resultado de esas investigaciones, Washington determinó que las economías que ya prohíben la importación de bienes producidos mediante trabajo forzado, que se comprometieron a implementar esa prohibición mediante acuerdos comerciales o que han adoptado medidas parciales para impedir el ingreso de estos productos estarán sujetas a un arancel del 10%.
Entre esas economías se encuentran El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Canadá, Argentina, Ecuador, India, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Bangladesh, Camboya, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
Las demás economías investigadas enfrentarán un arancel del 12.5%, al considerar Estados Unidos que no han adoptado medidas suficientes para combatir la importación de bienes producidos con trabajo forzado. Las nuevas tarifas entrarán en vigor este 24 de julio.
No obstante, el comunicado de la USTR también contempla una serie de exenciones para determinados productos. Estas podrán aplicarse cuando los bienes sean esenciales para las cadenas de suministro estadounidenses, cuando no puedan cultivarse, extraerse o producirse en cantidades suficientes dentro de Estados Unidos, cuando su aplicación pueda generar desabastecimiento o afectar sectores estratégicos de la economía, o cuando la exclusión contribuya a fortalecer los compromisos asumidos por algunos países en materia de trabajo forzado.
Entre los países cuyos productos podrían beneficiarse de esas exenciones figura El Salvador, junto con Argentina, Bangladesh, Camboya, Ecuador, Guatemala, Indonesia, Jordania, Malasia, la Unión Europea, Suiza, Taiwán y el Reino Unido.
Además, el Marco para un Acuerdo de Comercio Recíproco firmado entre ambos gobiernos establece que, una vez el acuerdo definitivo sea concluido y entre en vigor, Estados Unidos eliminará los aranceles recíprocos para determinadas exportaciones salvadoreñas calificadas, especialmente aquellas que no pueden cultivarse, extraerse o producirse naturalmente en cantidades suficientes dentro de territorio estadounidense, así como ciertos textiles y prendas de vestir que cumplan con las reglas de origen del CAFTA-DR.
Aunque la Oficina del Representante Comercial aún no ha publicado el listado oficial de mercancías que quedarán exentas, especialistas consideran que textiles y confección, hilos y telas, azúcar, café y otros productos que forman parte de las cadenas de suministro entre ambos países figuran entre los bienes con mayores posibilidades de beneficiarse de las excepciones previstas por Washington.

