Tras dos días de incertidumbre, los esfuerzos oficiales permitieron la liberación de 33 uniformados en la región de El Retorno, Guaviare. La operación inicial contra una disidencia de las FARC derivó en su retención por parte de civiles, lo que fue calificado por el Ejecutivo como un secuestro.
La delegación del Gobierno colombiano se desplazó a San José del Guaviare junto con representantes de la Defensoría del Pueblo, la ONU, la OEA y la Iglesia Católica para facilitar un diálogo con los retenedores. Mientras tanto, fuerzas especiales ya se encuentran en la zona y, según el comandante almirante Francisco Cubides, “el regreso a la libertad de los soldados es nuestra prioridad absoluta”.
Las autoridades informaron que todos se encuentran en buen estado de salud y serán trasladados a una unidad militar para la verificación médica correspondiente.