España ha alcanzado por primera vez el compromiso de destinar el 2 % de su PIB al gasto en defensa, adelantando cuatro años el plazo previsto por la OTAN y elevando el monto a 33 .123 millones de euros (tras una inyección extraordinaria de más de 10 .400 millones por parte del gobierno). Aunque aún se encuentra entre los países que destinan menor porcentaje de PIB a defensa dentro de la Alianza, esta decisión marca un hito en su alineación con los estándares internacionales.
El Ejecutivo ha enfatizado que este incremento no compromete el gasto social, asegurando que se sostiene mediante ahorro, superávit presupuestario y fondos europeos. Además, se prevé destinar parte del presupuesto a impulsar sectores estratégicos como inteligencia artificial, biotecnología y mejoras en capacidades tecnológicas del Ejército. La ministra de Defensa, Margarita Robles, destacó que el compromiso con inversiones militares puede coexistir con la protección del Estado del bienestar.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, calificó a España como un socio “fiable y responsable” al confirmar el cumplimiento de la meta del 2 %. Sin embargo, desde la izquierda, la portavoz de Sumar, Marta Lois, criticó el aumento al considerar que “los más de 17 .000 millones adicionales entre 2024 y 2025 deberían destinarse a reforzar el Estado del bienestar”. Paralelamente, la propia Alianza acordó elevar el objetivo de gasto al 5 % del PIB para 2035, aunque España consiguió una exención que le permitirá mantener su nivel en torno al 2,1 % sin sanciones, según fuentes oficiales.